LIMA:AMIL

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LIMA:AMIL

Viernes, 21 de mayo de 2010, por danielcastrocordano

Es bastante común en la jerga latinoamericana, y muy evidente en la peruana (sobre todo la limeña criolla), la costumbre de elaborar palabras y expresiones invirtiendo las sílabas o suprimiendo letras. Los orígenes de manifestaciones de este tipo surgen por la necesidad o simple ocurrencia de establecer un lenguaje propio críptico o en código para identificarse y reconocerse como miembros de un mismo grupo o incluso para engañar y ocultar información, en el caso de la jerga surgida originalmente del mundo del hampa.

Expresiones propias de la jerga local (algunas incluso reconocidas ya oficialmente como peruanismos) que responden a esta estructura son por ejemplo:

* ñoba = baño

* telo = hotel

* tombo = policía [es una deformación de ‘botón’, por los uniformes cargados de ellos en épocas de origen del término]

* lompa = pa(nta)lón

* Trome = mae(s)tro [hábil]

* Ponja = japon(és)

* etc.

Este tipo de ejercicio casi lúdico parece haber llegado al punto de arraigarse tanto en los mecanismos de pensamiento del limeño promedio que se ha convertido en una especie de muletilla o dejo a todo nivel, y termina en una especie de mutación incluso aparentemente hereditaria manifestándose en actitudes y conductas que distan ya mucho de lo gracioso y curioso al punto de convertirse en generadores de caos y diversos problemas, como por ejemplo ingresar a lugares por las salidas, subir a los autobuses por la puerta que dice bajada y al revés, solicitar la parada de servicio de transporte público en zonas no designadas como paraderos, cruzar las carreteras y avenidas por debajo de los puentes peatonales, etc.

busno paradero media calle

Además de estas expresiones mentales o conductas, existen también manifestaciones físicas de este fenómeno pero que son resultado de una respuesta fallida a las primeras. Me explico: La delincuencia de los años 80 y noventa, expresada por ejemplo en los ‘pirañitas’ (niños y adolescentes sin hogar que atacaban en grupo para robar y comprar potentes pegamentos sintéticos e inhalar los gases con el fin de suprimir el hambre y llegar a cierto nivel alterado de bienestar y olvidar la tragedia diaria) llevó a los municipios a tomar medidas pero, antes de intentar combatir la raíz del problema, prefirieron enrejar cuanto parque o posible guarida fuera tentación para algún ‘pirañita’. Este fenómeno hizo metástasis y LIMA terminó por ser casi una ciudad enrejada (ya que los vecinos aplicaban las mismas estrategias en sus casas para defenderse de la delincuencia). Las rejas fueron adoptando formas y colores personalizados y este tumor extendido terminó por ser asumido por su cuerpo al punto en que casi de forma natural en cualquier nuevo proyecto a construirse se pensaba ya como un punto obligado en el enrejado; más allá de hacer referencia a la también válida influencia de las celosías coloniales. (Las rejas han llegado incluso dentro de los autos para separar a los pasajeros del conductor en el caso de los taxis.)

rejataxi

No quiero decir necesariamente que la delincuencia se deba a este modelo de pensamiento invertido, pero sí que la respuesta a ella surgió bajo un patrón similar donde se ‘pensó’ demasiado apresuradamente y al revés. Dejar de enrejar puede aun ser visto como una provocación y tentar al enemigo.

Otro ejemplo de esta metodología alterada son las divisiones de carriles para el transporte público: las líneas en las pistas estan de adorno y no son respetadas, los espacios virtuales que generan (incluso en los estacionamientos) pocas veces son respetadas, por lo que, en lugar de intentar atacar el problema buscando una verdadera solución, lo que se hizo fue cubrirse con un escudo y listo: de la línea pintada se pasó al ‘ojo de gato’ estándar, del estándar al XL y del XL a construir pequeños muros de aproximadamente 30 centímetros de alto (o a veces más) para realmente impedir que alguien pretenda salirse del carril. Es como solucionar un problema del cuero cabelludo con solo un sombrero en lugar de intentar curar la caspa o la seborrea.

Lo peor de este asunto no es que alguien haya tomado una mala decisión o camino y otros lo hayan imitado, sino que este tipo de conductas y expresiones terminan por ser interiorizadas, asumidas y aceptadas como parte de una personalidad grupal y expresión cultural ‘natural’, típica y pintoresca.

El gran problema surge cuando el error y el defecto sublimados y extrapolados son motivo de orgullo.

Este martes 18 de mayo de 2010, vi por primera ves en la avenida Javier Prado un cartel publicitario del chocolate Triángulo de D’onofrio que me llamó la atención. Así que regresé al día siguiente a fotografiarlo (dar click en la imagen para ampliar).

El cartel presenta al chocolate separando en 2 la palabra TRÁFICO acompañado de un pequeño texto que dice “Crea tu espacio”. Como ejercicio creativo no resulta despreciable, pero sí me sabe un poco mal ver cómo una vez más un problema real crece al punto de generar su propio mini-universo con su respectiva parafernalia. En el caso específico del tráfico: la venta ambulatoria de piratería, los payasos, malabaristas y acróbatas, la venta de comida entre los autos y dentro de ellos también, músicos improvisados frotando peines contra latas de leche vacías, delincuentes especializados en el rubro del caos vehicular, el policía coimero atento a la infracción para ganar alguito de ella en lugar de corregirla, etc. Y ahora hasta productos de marcas reconocidas que se ‘cuelgan’ del tema y problema.

Lo que me incomoda de todo esto es ver cómo ese tipo de situaciones negativas terminan por asumirse como condición y como parte inevitable de nuestro ser y estar. Quizás hace años un tumor debía seguir viviendo con uno hasta morir a causa de ello, pero hoy existen cirugías, medicina especializada y mil cosas más. Algo debe poder hacerse; alguna solución real debe haber. Y no pretendo que un chocolate la proponga o que se abstenga de hacerle fiesta a lo negativo o aprovecharse de la tragedia del consumidor potencial para venderle un placebo elevado al cuadrado… Al final esto es como ponerle bótox a la arruga, y no esta lejos de las estupideces que terminan haciendo quienes usan el truco del sombrero y la caspa.

Es solo que siento que ese tipo de actitudes en la publicidad y expresiones similares, aunque benignas aun, pertenecen ya a la familia de quienes podrían venderte un arma para estar prevenido por si te quitan la pelota en el partido de fulbito del domingo. Pretender evitarlo o negarle la posibilidad a quien se le ocurra publicitarse así es una tontería; finalmente el problema no radica en eso, viene de mucho más atrás y tiene que ver con esa actitud de caminar al revés… Puede sonar divertido viéndolo desde fuera, pero realmente me afecta escuchar millones de veces el típico “pero así es pues, qué se le va a hacer…”; y ese orgullo mal entendido que, por ejemplo, en lugar del criollismo valora la criollada, que en lugar de reconocer y otorgarle el calificativo de “el mosca” o “el vivo” a quien supo aprovechar alguna oportunidad de la forma más correcta, eficaz y eficiente, termina por festejar al que descubrió como hacer la trampa y la ”jugadaza” logrando alguna cosa con el mínimo esfuerzo y el “trucazo”.

Felizmente Lima está moviéndose a un ritmo en que creo (y espero) que ese tipo de actitudes y sus “logros” no sobrevivirán mucho tiempo.

Aclaro que esto no es una crítica a ese cartel publicitario: solo lo considero un símbolo y reflejo llamativo de actitudes existentes en muchos niveles; una muestra clara de hasta qué punto vivimos sumergidos en nuestros problemas, contorsionándonos para caber entre ellos. Digamos que si es una publicidad gigante, pagada por una empresa transnacional como Nestlé y en una avenida tan principal como Javier Prado, muchos la verán y se identificarán y reconocerán  embebidos en el tráfico, rodeados de muros que dividen carriles y rejas que ‘adornan’ los mini-‘parques’, comiendo un chocolate triangular, una bolsita de maní dulce tostado, un ‘tofi’ de Centro Victoria vendido en el nombre de Cristo, o simplemente comiéndose angustiados las uñas de una mano y rascándose la cabeza con la otra, por debajo del sombrero.[dcc]

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Un ejemplo de LIMA:AMIL?

Aquí la LIMA al revés: (ver video adjunto o abrirlo a través del link del siguiente renglón)

Tráfico en LIMA (conduciendo en reversa)

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